miércoles, noviembre 19, 2008

Monomanía. Breed (4) (Borrador)

-18.11.08-


Capítulo 4. Breed

En ese tiempo, todavía era hijo único de mama soltera.
Los conocí a los 11 años. Fue cuando mi mamá me sacó de la casa de mis abuelos y me invitó a vivir con ella en la casa que se había comprado.
Como ella trabajaba y yo pasaba la mayoría del día solo, mamá prácticamente me obligó a que me hiciera amigo de mi vecina, la nacha. Tengo buenos recuerdos de esa época, cuando con la nacha compartíamos todo, Iván era demasiado chico como para que me gustara y la nacha era mi tipo, divertida y bonita. Creo que si en ese tiempo hubiésemos pololeado hubiéramos sido la pareja más feliz de la vida. Quizás, si nunca hubiera dejado de verlos las cosas habrían sido distintas.
La felicidad me duro hasta los 13, cuando papa dio señales de vida y me llevo a vivir con el por un año. Mamá estaba más interesada en cazar un nuevo marido que en cuidar de mí, así que acepto. Resignado, me fui con la condición de volver a la casa de mi madre dentro de un año. Entonces, de nuevo me dejaba solo para ir a trabajar, y yo me quedaba viendo tele, chateando con gente que no conocía y viendo películas… de las que escondía entre sus calcetines.
Cuento corto, vi todo lo que terminaba en “filia” en menos de un año, entendí por que papa no llegaba a veces a dormir y me dejó de extrañar por que evadía la mirada cuando nos bañábamos juntos. Estaba bien. Era entendible que tuviera impulsos sexuales y agradecía que los controlara conmigo. Hasta que las cosas se complicaron cuando me presento a Mauricio, su colega en el juzgado

Y supe que a papa le gustaba que lo castigaran.

Que lo amordazaran, lo arañaran y lo penetraran fuerte.

Y me di cuenta que era una escena tremendamente excitante.



Volví unos meses después de cumplir los 14, justo para el casamiento de mi mamá. De ahí que papa no se volvió a aparecer más que para mis cumpleaños, pero poco importaba. En verdad, ya había aprendido todo lo que podía aprender de él.

Fue cuando volví a ver a Iván.
En un año había mejorado suficiente como para volverse una tentación insoportable.

Mientras la nacha conversaba con unas amigas, Iván pasaba el rato ojeando unos libros que habían sido míos. No se le veía muy entretenido, pero seguramente prefería eso a hablar con las amigas de su hermana.

— ¡Iván, Tanto tiempo, estás cambiado! —le saludé
Desafortunadamente, el no me reconoció
Y la idea de tomar ventaja de la situación (más de cien con las que me podía confundir) fue tomando forma.
Sin pensarlo dos veces me acerqué por detrás y lo dirigí con una cartonera en la espalda hasta mi habitación. Llegando, cerré la puerta y le vendé los ojos.

1 comentario:

Alicia Vásquez dijo...

Historias con titulos de songs de Nirvana

Bien kakoooo XD, me encantaron

Escribele una a Alitio =D, con Verse Chorus Verse XD